e mërkurë, 6 qershor 2007

Creemos en...


Creemos en:

1- Las Sagradas escrituras. Creemos en las sagradas escrituras, antiguo y nuevo testamento, compuesto por 66 libros como dado originalmente por Dios, inspirados divinamente, infalible, digna de entera confianza, y la autoridad suprema en materia de fe y conducta. (2da de Pedro 1:21; 2da Timoteo 3:16 y 17; Romanos 15:4).

2- Dios. Creemos en un solo Dios verdadero, eternamente existente en tres personas. Padre, Hijo y Espíritu Santo, iguales en naturaleza, atributos y perfecciones. (1ra Corintios 8:6; 1ra Timoteo 2:5; Hechos 5:3-5; Mateo 28:19; Juan 15:26).

3- El Señor Jesucristo. Creemos en nuestro Señor Jesucristo, co-eterno con el Padre, Dios manifiesto en carne, engendrado por el Espíritu Santo, su nacimiento virginal, su vida humana sin pecado, sus milagros divinos, su muerte vicaria redentora, su resurrección corporal, su ascensión, su obra mediadora e intercesora y su regreso en gloria y poder. (Lucas 1:34 y 35; Romanos 4:25; Tito 2:13; Hebreos 7:25, 1ra Tesalonicenses 4:15-17; Apocalipsis 20:6).

4- El Espíritu Santo. Creemos en el Espíritu Santo, único vicario de Cristo en la tierra, quién redarguye al mundo de pecado y obra con regeneración en los creyentes en Cristo, dándoles el poder de vivir victoriosamente (Juan 16:8-11; Romanos 8:2), llenando al creyente de su presencia por medio del bautismo con la evidencia de hablar en nuevas lenguas; y la operación de dones y ministerios Espirituales (Hechos 1:8; 2:1-4; 10:44-47; 1ra Corintios 12: 4 y 5).

5- La Salvación. Creemos en la salvación del hombre perdido y pecaminoso, en el perdón de los pecados, por medio de la sangre del Señor Jesucristo, por la fe, no por obras sino por la gracia de Dios a través de la regeneración por el Espíritu Santo que produce buenas obras. (Juan 3:3-5; Romanos 3:23; 2da Corintios 5:17; Efesios 2:4-10; 4:22-24; Tito 3:5).

6- Bautismo en aguas. Creemos en el bautismo en aguas, como mandato y requisito del Señor, debe ser realizado por inmersión y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para obtener la salvación y vida eterna. (Mateo 28:19-20; Romanos 6: 4).

7- La Iglesia. Creemos que la Iglesia es un organismo espiritual único, formado por todos aquellos que han sido regenerados por el Espíritu Santo, que confiesan a Jesucristo como su Señor y Salvador. (Efesios 1:22-23; 4:15-16; 1ra Corintios 10:17; 12:20-27; Colosenses 2: 17-19; Romanos 12: 4-5).

8- Santa Cena. Creemos que la cena del Señor, como signo de comunión, debe ser realizada en obediencia a su mandato hasta que El venga. (Lucas 22: 14-20; 1ra Corintios 10:16-17; 11:23-26).

9- La Sanidad. Creemos que la obra redentora de Cristo provee sanidad para el cuerpo humano a todo aquel que cree. (Isaías 53:4-5; Mateo 8:16-17; Hechos 10:38).

10- La resurrección. Creemos en la resurrección corporal de Cristo y en la resurrección de los salvados y los perdidos. Aquellos que son salvos, a la resurrección de vida eterna y aquellos que son perdidos, a la resurrección de condenación. (Juan 5:27-29; Hechos 24:15; 1ra Corintios 15:52; Apocalipsis 20:4-6: 20: 11-15).

11- El discipulado. Creemos en la práctica del discipulado seminarista como sistema Bíblico para la preparación, instrucción y capacitación intelectual, espiritual y doctrinal de los futuros Pastores en cada Iglesia (2da Timoteo 2:2; Mateo 28: 19 y 20).

Testimonio


Un Sanidad Maravillosa

La hermana que ven allí en la foto, aproximadamente a mediados del año 2002, Ella un día al realizar los quehaceres domésticos sintió un dolor en sus axilas, no dándole mayor importancia y consecuentemente fue atribuido el dolor a algún mal movimiento o esfuerzo, pero pasados unos días el dolor persistía y aun más fuerte y agudo, por lo que se recurrió a la consulta Medica en el Hospital Interzonal Dr. Pena de esta ciudad, allí los Médicos nos atendieron con rapidez, al parecer no era algo común, y en forma inmediata se le envió a realizar los correspondientes estudios, al cabo de un corto tiempo los resultados estaban ya sobre el escritorio del Doctor. Los reviso durante un corto periodo de tiempo en el cual, su mano se paseaba sobre su rostro, levantando su vista de los estudios , nos miro y con voz firme y resuelta dijo “en tu cuerpo existe un cáncer ramificado que se ha desarrollado en las mamas y se ha extendido hasta las axilas, esta demasiado avanzado para operarlo, auque se podría intentar, pero tendría que ser rápido, yá ”.

En momentos como estos, no se encuentran palabras, ni que hacer ,ni decir, solo una pregunta . . .

¿Doc, no existirá la posibilidad de algún error, o que se hayan equivocado o confundido en algo ? ? ?

La respuesta Fue NO

Pero para que a ustedes no le queden dudas haremos otro estudio.

Y al cabo de dos hora más estaban ya los estudios realizados con una mamografía computada y para mal nuestro daba exactamente igual a la anterior. Y se nos recomienda que ya fuésemos a pedir el turno para reservar habitación y cama para que al otro día la intervinieran quirúrgicamente, y así lo hicimos. En la tardecita, nos fuimos como de costumbre a la iglesia pero con una petición muy grande ante Dios, Estando en el culto y al llegar el tan ansiado momento de los ungimientos, Pase al frente y me derrame ante Dios y me rendí poniéndome bajo su Santa y Bendita voluntad, todos los Hermanos Clamaron y Oraron, Las Hermanas todas y el Ciervo de Dios, tomo de la Autoridad que El Señor coloco en su vida y comenzó a orar , atando reprendiendo el espíritu y enfermedad de cáncer y echándolo fuera en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, esa noche regrese a casa con una Paz tan Grande, que no lo podía creer aun por todo lo que estaba sucediendo...

Solo Dios y Su Santo Espíritu lo podían hacer.

Al otro día temprano nos dirigimos al Hospital y llegando a la sala donde debía de ser internada se nos pide que aguardemos en el hall, después de un largo periodo de espera, en el cual aprovechamos para seguir clamando al Señor, es cuando se acerca a nosotros una doctora diciéndonos que no se podría realizar en ese día la internación porque la cama y habitación habían sido usadas a causa de una grave urgencia, y....

Que deberíamos de pedir un nuevo turno ? ? ?

Así fue que nos dan un nuevo turno y a pesar de los reclamos por la urgencia del caso fue imposible conseguirlo en forma inmediata así que nos dieron para unos días mas adelante, esto nos posibilito poder asistir mas cantidad de días a las reuniones congregacionales con el fin de recibir los ungimientos de parte de Dios.

Al llegar el día de internación nos presentamos de madrugada en el hospital y los médicos ya habían dejado la orden de realizar nuevos análisis y estudios con el fin de establecer si la podrían operar o no, por el problema de saber cuanto se habría extendido el cáncer.

Y esto demandó, algo más de tiempo que los anteriores.

Al finalizar los mismos, al rato se juntaron alrededor de la cama como cuatro médicos y se pasaban entre ellos varias carpetas .

Entonces fue allí que se le preguntó al medico de cabecera:

¿que es lo que esta pasando?

Y contesto, nada, es decir, tenemos que estudiar el caso y realizar un nuevo estudio porque este último salio mal, al parecer, no hay más nada allí.

Así fue que en forma rápida se hicieron nuevos estudios y volvieron esta vez con mas carpetas y mas médicos , a tal punto que esa misma mañana se reunieron allí cerca de 60 médicos en una sala de conferencias que hay en el Hospital y allí a puertas cerradas estudiaron el tema durante una hora y media y llegaron a una sola conclusión (Las piedras hablaran), Tenemos dos estudios completos que nos dicen que existe un cancel bastante Grande y tenemos dos posteriores en los cuales nos dicen que todo esta normal , no lo entendemos, esto va contra toda ciencia medica

“considere esto como un milagro de Dios” ”

Y Hasta Hoy...

Está sana para la Gloria y Honrra de nuestro Dios, Tú Dios...

El Tabernáculo


El tabernáculo de David: origen y descripción

El tabernáculo de David fue establecido poco después que David sucediera a Saúl como rey. El arca del pacto, que representa la presencia y el poder de Dios, había sido capturada por los filisteos. Tras una serie de plagas, éstos la devolvieron en Quiriat-jearim, donde se la colocó en casa de Abinadab (1 S 4.1–7.1). David anhelaba tener a su lado, y junto al pueblo de Israel, la manifiesta presencia de Dios, de manera que hizo retornar el arca a Jerusalén, colocándola en una tienda sobre el Monte Sion (2 S 6; 1 Cr 13–16).

Antes de su captura, el arca había estado situada en el tabernáculo de Moisés, descansando en su habitación más sagrada, el Lugar Santísimo. Sólo el sumo sacerdote podía acercarse a ella, y únicamente él salpicaba su cubierta una vez al año con la sangre de un animal sacrificado (Heb 9.1–7). El pueblo podía aproximarse solamente al atrio externo del tabernáculo para presentar sus sacrificios y adorar a Dios.

El tabernáculo de David marcó un cambio revolucionario en esta práctica que separaba al pueblo de Dios. Sin violar el espíritu de la Ley de Moisés, David cultivaba las relaciones de intimidad del pueblo con su Señor.

Significación de la restauración del tabernáculo de David

El gran significado del tabernáculo de David residía en que el arca, representativa de la presencia de Dios, ocupaba un lugar central en medio del pueblo de Jerusalén. David enseñó al pueblo a adorar a Dios con alabanzas, acciones de gracias y regocijo. Se ordenaron unos dieciséis ministerios para ser realizados las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Ninguno de ellos estaba relacionado con la culpa o la condenación; todos expresaban el reconocimiento de la gracia y la misericordia de Dios, y su aceptación incondicional de todo el que se acercase a Él con fe.

La restauración del tabernáculo de David significa hoy desechar el formalismo, el legalismo y la condenación, y hacer regresar al sufrido pueblo de la Iglesia y el mundo a los brazos de un Dios de amor (Heb 10.1–25). El Señor invita a todos a volverse a Él, a dejar atrás los pecados, y recibir el refrigerio que viene de estar en su presencia (Hch 3.19).

Restauración de la imagen de Dios (Is 4.2,3)

Así como el tabernáculo de David representa la restauración del compañerismo con Dios que se perdió en el Edén, la analogía del renuevo simboliza la restauración de la imagen de Dios: la santidad y el vínculo familiar con Dios. Isaías 4.2, 3 habla del «renuevo de Jehová», que florecerá en el futuro. El renuevo es Cristo, la cabeza de la verdadera Iglesia, integrada por aquellos que han recibido la salvación y el nuevo nacimiento por la gracia a través de la fe. Jesús se identificó a sí mismo con la vid, y a sus discípulos con los pámpanos y dijo que llevarían mucho fruto si permanecían en Él (Jn 15.5).

En muchos otros lugares, las Escrituras denotan que, en Jesucristo, Dios restaura a su pueblo al vínculo padre-hijo roto por la desobediencia de Adán. Todos los que en Él creen son retornados a la casa de Dios (Ef 2.19) y conformados a su imagen (Ro 8.29).

Restauración de la intimidad con Dios (Ap 19.7-9)

El Señor ilustra la restauración de la intimidad con su pueblo por medio de la analogía de la esposa y el novio. El pasaje de Apocalipsis 19.7–9 describe la boda del Cordero, Jesús, cuando llama a su Esposa, la Iglesia, una vez que ya está preparada para presentarse ante Él. En su carta a los Efesios, Pablo explica cómo la Esposa se prepara: sometiéndose a Dios y permitiéndole purificarla «en el lavamiento del agua por la palabra», a fin de presentarse ante el Señor sin «mancha ni arruga ni cosa semejante» (Ef 5.25–27).

Cuando la Esposa está preparada y Jesús retorna por ella, el vínculo roto en el Edén queda completamente restaurado, y los seres humanos vuelven a ser uno en Cristo y Dios, como Jesús oró en Juan 17. Pero como en el «primer matrimonio», la Esposa será hueso de sus huesos y carne de su carne; esto es, debe ser como Él. El Señor no regresará por una esposa impura y derrotada. En estos días de restauración, Dios prepara a la Esposa en hermosura y poder y la viste de su gloria.

El Espíritu Santo: agente de restauración (Jl 2.28,29)

La obra de restauración de Dios es una obra del Espíritu Santo en y a través de las vidas de aquellos que han creído en Jesús y han nacido de lo alto (Jn 3.3). El profeta Joel predijo cuándo Dios derramaría su Espíritu «sobre toda carne» (Jl 2.28, 29). De esa manera, su poder sería recibido por todos y no quedaría limitado a un individuo en especial. Esto explica por qué Cristo le dijo a sus discípulos que les convenía que Él se fuese a donde el Padre (Jn 16.7), porque entonces el Espíritu les sería enviado a morar en ellos, a llenarlos y capacitarlos para que los prodigios de Dios se hicieran a través de ellos.

Tito 3.5, 6 revela que aun la salvación —la regeneración del espíritu muerto del ser humano y la limpieza que hace aceptable ante Dios la nueva criatura— es la obra del Espíritu Santo.

Por último, en Hechos 1.8, Jesús dice a los discípulos que nada hagan hasta que venga el Espíritu Santo. El Señor promete que recibirán poder para testificar de Él y esparcir las buenas nuevas por toda la tierra.

Significado de la restauración para el individuo (Jn 10.10)

Quizás la mejor manera de resumir todo lo que significa la restauración para el creyente individual sería invocar una sencilla palabra utilizada tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo: vida. En Deuteronomio 30.20, Moisés dice del Señor: «Él es vida para ti». En Colosenses 3.4, Pablo habla de «Cristo, vuestra vida». Y Jesús dice: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Jn 10.10).

Restauración, para el individuo, significa reemplazar la muerte espiritual con la vida espiritual. Ezequiel 36.25–28 describe gráficamente esta sustitución. Pero no sólo recibimos un nuevo tipo y una nueva calidad de vida, sino también debemos crecer en ella. En muchos versículos vemos reflejados ese proceso de crecimiento como una obra del Espíritu Santo (Jn 16.23; 17.22; Ro 8.13; Flp 1.6; 2.13; Col 1.27). Por medio de su Espíritu Santo, Dios continúa y perfecciona la obra que inició con nuestra salvación.

Significado de la restauración para la Iglesia (Jn 13.34,35)

Para la Iglesia, como un todo, la restauración significa algo más que convertirse en un duplicado de la iglesia del Nuevo Testamento. Recuerda que la restauración significa la creación de algo que supera al original.

En primer lugar, la restauración significa que la Iglesia desplegará el tipo de amor que Jesús manifestó durante su ministerio sobre la tierra. Jesús dijo que la gente conocería a sus discípulos por su amor (Jn 13.34, 35). La restauración también significa la manifestación del poder ilimitado de Dios por medio de su Iglesia. Ello ocurrirá cuando a través del pueblo de Dios fluyan los dones del Espíritu y obren sin limitaciones ni restricciones, bajo su dirección y en el santo espíritu del amor divino.

A través de la plena manifestación de los dones y ministerios señalados por Dios, y obrando según el amor esencial a su propia naturaleza, la Iglesia alcanzará un nivel de madurez y unidad que sólo podrá ser medido en términos de la «medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Ef 4.13). Mientras la Iglesia se convierte en un templo santo (Ef 2.21), habitado por un sacerdocio consagrado que ofrece sacrificios aceptables a Dios por medio de Jesucristo (1 P 2.5), todas las personas son atraídas al Señor; y el mundo verá por fin la gloria de Dios a través de esta Iglesia restaurada.

La profecía del Nuevo Testamento sobre la restauración (Hch 3.19-21)

Restauración


La restauración en cada dimensión de la experiencia humana es fundamental en el evangelio cristiano. Está entretejida en toda la Escritura y debe hallarse en el pórtico de nuestro ministerio de la verdad.

En Hechos 3.19–21 se halla la más citada referencia a la restauración en el Nuevo Testamento. Pedro hace un llamado urgente a retornar a Dios para ser limpios de pecado. Añade que este retorno allanará el camino a un período de refrescante avivamiento como resultado de la presencia del Señor en medio de su pueblo. También preparará el regreso de Cristo, quien, según Pedro, «es necesario que el cielo reciba [o retenga] hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo» (Hch 3.21).

Muchos sienten que es ahora, en estos últimos días, que «todas las cosas» profetizadas se cumplirán y se completará la restauración. La restauración final es el regreso de la Iglesia, la novia de Cristo, a la majestad y la gloria preparada por Dios para ella. Para que esta restauración tenga lugar, Dios ha comenzado a dejar que su poder y pureza fluyan sin medida por medio de ella. «La remoción de las cosas movibles» ha comenzado, para que el reino inconmovible se manifieste (Heb 12.27, 28).

Definición bíblica de la restauración (Job 42.10-12)

De acuerdo con el diccionario, «restaurar» significa restablecer la condición original de algo. Sin embargo, cuando algo es restaurado en la Escritura, siempre crece, se multiplica o mejora, de manera que su condición final supera su estado original (véase Jl 2.21–26).

Por ejemplo, bajo la Ley de Moisés, si alguien robaba un buey o una oveja, no era suficiente que restaurara el animal que había tomado. Tenía que pagar por el equivalente de cinco bueyes o cuatro ovejas (Éx 22.1). Cuando Dios restauró a Job tras las pruebas terribles a que lo sometió, le dio el doble de lo que había perdido y lo bendijo más abundantemente en sus últimos días que al inicio de su vida (Job 42.10–12). Jesús dijo a sus discípulos que todo aquel que dejara algo para seguirle recibiría cien veces más (Mc 10.29, 30).

Dios multiplica cuando restaura. Y así, al restaurar hoy en día, Dios no solamente devuelve a la Iglesia la gloria que alcanzó en tiempos del Nuevo Testamento. ¡Quiere hacerla más poderosa, majestuosa y gloriosa que nada de lo que el mundo haya visto jamás!

La restauración «en el principio» (Gn 1-3)

El tema bíblico de la restauración se halla en el principio de todas las cosas: el libro de Génesis. Dios creó al ser humano a su propia imagen, hombre y mujer. El ser humano gozó de la imagen de Dios, de su intimidad, de un ininterrumpido compañerismo con Él.

Sin embargo, el ser humano decidió comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Al hacerlo, quiso tomar su vida en sus propias manos. En lugar de depender de la sabiduría, la justicia y los recursos de Dios, viviría de sus propios y limitados recursos, según su parecer.

Con esa trágica decisión, el ser humano perdió su imagen divina, así como la intimidad y el compañerismo con el Señor, su Creador. Pero la obra restauradora de Dios comenzó inmediatamente. Como el ya consciente de sí mismo ser humano trataba de cubrir sus desnudeces con sus propias manos, Dios le proveyó de ropas hechas de piel de animales. Esto reveló con toda claridad el plan redentor y restaurador de Dios para el ser humano caído. Ese primer sacrificio, que lo proveía de vestido, apuntaba hacia el sacrificio final del Cordero de Dios, el propio Jesús.

El ser humano se precipita a la degradación (Gn 4-12)

Tras ser despedido del Huerto, y apartado del Árbol de la Vida que estaba en medio de él, Adán tuvo hijos a su propia imagen, desobediente y egoísta, y no a imagen de Dios. De ese momento en adelante, el ser humano cayó más y más en la depravación, hasta que Dios decidió destruir la raza y comenzar de nuevo a partir de una sola familia, la de Noé.

El pacto del arco iris (Gn 9.13) fue una de las más importantes de las muchas señales dadas por Dios durante este período, señal a través de la cual indicaba su deseo de restaurar lo que se había perdido en tiempos de Adán y Eva. Esta constituye de hecho un eterno recordatorio del plan de Dios de restaurar, tras el juicio, al ser humano según su propósito.

Con el llamado de Abram (Gn 12), comenzó a desarrollarse ese plan, al manifestarse el propósito de Dios a través de un individuo específico. La «gran nación» que Él prometió hacer prosperar por medio de Abram comenzó a gestarse con Israel, pero estaba destinada a transformarse en la Iglesia, la casa de Dios. Aunque hay muchas profecías dedicadas a Israel, podemos estar seguros que desde el principio Dios tenía en su corazón a la Iglesia en lo que toca a su realización. La Iglesia no era una simple premonición en la mente divina, como tampoco la promesa del Mesías: Jesucristo.

La restauración anticipada (José: Gn 37-46)

El perfil de la obra restauradora de Dios se muestra vívidamente en la vida de José. José fue abandonado, falsamente acusado, olvidado. Pero finalmente se vio favorecido por Dios y restaurado en el papel que Dios le había asignado.

1. Abandonado. Cuando José le reveló a sus hermanos que Dios le había llamado para reinar sobre ellos, éstos reaccionaron envidiosos, vendiéndolo como esclavo en Egipto.

2. Falsamente acusado. Dios prosperó a José, aun como esclavo, hasta el punto que su amo lo puso al frente de sus bienes. Pero la esposa de su amo lo acusó falsamente de asaltarla, y fue enviado a prisión.

3. Olvidado. Estando en prisión, José interpretó los sueños del copero y el panadero del Faraón. El copero se regocijó al saber que sería liberado, y José le pidió que intercediera por él ante Faraón. Pero, una vez fuera de la prisión, el copero se olvidó de José.

4. Favorecido. Sin embargo, Dios no lo olvidó. Dos años más tarde Faraón tuvo un sueño. El copero se acordó de José y le habló de él a Faraón. José interpretó el sueño, anunciándole siete años de hambruna. Agradecido del aviso, Faraón puso a José al frente de toda la riqueza de Egipto. No sólo fue José restaurado por medio de esta acción, sino que cuando llegó la sequía, estuvo en condiciones de salvar a su pueblo.

Los inútiles esfuerzos humanos de autorestauración (Jer 8-10; Lm 2)

Dios prometió enviar un profeta como Moisés a los israelitas a fin de garantizar su liberación definitiva. Ello era necesario porque habían rehusado escuchar a Dios, e insistido en que le hablara directamente sólo a Moisés (Dt 18.15, 16). Su temor de escucharlo sin intermediarios los colocó bajo la letra de la Ley, donde el esfuerzo humano trata de obtener y retener el favor divino. Pero Dios, conociendo los límites de la Ley, instituyó el sistema mosaico de sacrificios de animales para expiar los pecados. También convirtió la Ley en una maestra que apuntaba hacia la salvación definitiva a través de la sangre derramada por Jesús, el sacrificio hecho una vez y para siempre (Heb 10.10).

El fracaso de sus esfuerzos se presenta gráficamente en Jeremías 8–10 y Lamentaciones 2, en la destrucción de Jerusalén y la dispersión del pueblo. Estos capítulos describen un oscuro cuadro de la necedad humana, y de la rebelión, inmoralidad, idolatría y corrupción general que sufría la nación de Israel, la cual había forzado a Dios a disciplinarlos de tal manera que «llegó a ser como enemigo» para ellos (Lm 2.5).

Jeremías 9.3 resume su difícil situación, que recuerda la de muchos en la iglesia de nuestros días: «Y me han desconocido». A pesar de su gran empeño todavía no habían establecido una relación personal con Dios.

La corrupción de los líderes (Ez 34.1-10)

Habiendo escogido escuchar a otros en lugar de a Dios, el pueblo pronto comenzó a escuchar mentiras (Jer 9.3). Ezequiel 34.1–10 expone la debilidad y la depravación en la que habían caído los líderes judíos. Utilizaban sus oficios y ministerios en provecho personal, no para servir al pueblo. No alimentaban el rebaño, sino a sí mismos. En su ira, Dios se enfrentó a estos malos pastores, advirtiéndoles que les quitaría las ovejas y pondría fin a su despiadada explotación.

La analogía del pastor se mantiene en la promesa de restauración que sigue a estas frases de censura divina. «He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas... Como reconoce el rebaño el pastor... así reconoceré mis ovejas» (vv. 11, 12). Dios, entonces y ahora, quiere que su pueblo se relacione directamente con Él, le escuche, le responda y tenga una vida abundante.

El Señor nunca se ha apartado de su promesa de restaurar la relación de amor que se perdió en el huerto del Edén.

La inutilidad del ritual religioso (Am 5.21-23)

Como el ser humano siempre ha buscado ganar la aceptación de Dios con sus propias fuerzas, las personas llegaron a concebir su relación con Él siempre en términos ceremoniales. Pensaron que observando ciertas reglas y regulaciones, realizando ciertos rituales, y pronunciando determinadas palabras, podían conservar el favor de Dios. El Señor les aclaró aquellos conceptos erróneos a través del mensaje de los profetas. Les hizo saber que despreciaba el ritualismo del culto y los sacrificios formales (Am 5.21, 22), las solemnidades ridículas (Is 58.4, 5), y el tributo de labios (Jer 7.4). Rechazó sus cánticos, en los cuales entonaban alabanzas que no significaban nada para ellos (5.23). Prometió convertir sus cánticos en lamentos, transformar sus voces en clamor de luto (Jer 7.34).

Remoción de las obras humanas (Heb 12.26,27)

Todo lo que Israel y Judá habían edificado por sí mismas durante generaciones de esfuerzo propio era abominación para Dios, y éste entregó para destrucción todo lo que habían logrado mediante «la obra de sus manos» (Jer 1.16; 32.29–36).

El mensaje que se desprende de las falsas concepciones de los israelitas llega hasta nuestros días, y el autor de Hebreos habla de la remoción que Dios se dispone a llevar a cabo (Heb 12.26, 27). Él ha prometido remover toda obra humana levantada con la energía y la sabiduría de la carne. Sólo las cosas inconmovibles —lo que haya sido levantado gracias a la sabiduría y el poder eterno del Señor— permanecerán.

La gran remoción profetizada en Hebreos ha comenzado y continúa en la iglesia de nuestros días. Y ello debido a que los mismos males que afectaron a Israel —buscar agradar a Dios mediante el culto ritual, prácticas idólatras y decadencia moral, corrupción del liderazgo, y el adorar la obra de manos humanas— se manifiestan también en la iglesia. La remoción de estas cosas forma parte del proceso de restauración.

El arrepentimiento en la restauración (Is 58.1-14)

Tras juzgar y disciplinar enérgicamente al pueblo por su apostasía, Dios le ofrece maravillosas promesas de restauración. Les dice que su salvación pronto se dejará ver, que será «como huerto de riego». Los librará de sus iniquidades, sanará sus apostasías, y les amará «de pura gracia» (véanse Is 58; Jer 31–33; Os 14).

Sin embargo, entre su advertencia de juicio y su promesa de restauración, los profetas de Dios hacen una importante exhortación: ¡Arrepentíos! En Isaías 58 se indica: «Si abandonas tus ayunos rituales y practicas el verdadero ayuno». Se escucha en el lamento de Efraín en Jeremías 31.19: «Porque después que me aparté tuve arrepentimiento». Y resuena en el ruego de Oseas 14.1: «Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios».

«Arrepiéntete» no significa redoblar los esfuerzos por agradar a Dios guardando la Ley o realizando buenas obras. El llamado siempre ha sido el de simplemente volverse a Dios, permitirle limpiar y restaurar al pecador.

Restauración del tabernáculo de David (Hch 15.16-18)

En Hechos 15.1–29 surgió la pregunta de si los gentiles podían ser aceptados como cristianos sin someterse a la Ley de Moisés. Pedro respondió haciendo notar que ni los judíos de su tiempo, ni sus padres, habían podido soportar el peso de la Ley; por lo tanto, no tenía sentido pedir a los gentiles que se sometieran a ella: «antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos [los gentiles]» (v. 11). Santiago confirmó la declaración de Pedro citando el pasaje de Amós en el cual Dios promete reedificar «el tabernáculo de David... para que el resto de los hombres busque al Señor» (Hch 15.16, 17).

En muchos otros lugares de la Escritura se habla del tabernáculo de David, aunque no siempre utilizando ese nombre. Frecuentemente se utiliza el término «Sion», el monte de Jerusalén donde se levantaba el tabernáculo, el lugar donde Dios moraba junto a su pueblo.

Joel 2 comienza con un llamado emotivo: «Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte». Hebreos 12.22 dice: «Os habéis acercado al monte de Sion». En ambos casos la referencia es al tabernáculo de David. Una comprensión del concepto de la restauración divina de este tabernáculo es esencial, porque permite una visión bíblica clara de la iglesia de hoy.

¿Qué es profecía?


Palabra Viva

2 Pedro 1: 19Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Siento profunda emoción al leer esta Escritura. Creo firmemente en lo que declara y no veo mejor manera de comenzar nuestro estudio que leyéndola.

¿Que es profecía? Una sencilla pero profunda definición es "Palabra viva de Dios."

Todo lo que proviene de Dios provoca vida.

Génesis 2: 7Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Pedro declara que la profecía es palabra que proviene del Espíritu Santo.

Esta palabra nos dice Juan que es el verbo de Dios-hecho carne-Cristo Jesús.

Juan 1: 1En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

14Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Y Cristo mismo nos enseña que comiendo de la Palabra es que tendremos vida.

Juan 6: 57Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

Nuestro adversario espiritual ha tratado de imitar a Dios en esta área como en muchas otras. Sin embargo, con el conocimiento de Dios se nos hace fácil desenmascararlo puesto que lo que de el proviene solo provoca muerte.

Juan 8: 44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Como el propósito de esta enseñanza es el de proveerles el conocimiento bíblico para que no sean engañados, le damos una definición que al recordarla les será mas fácil saber si la profecía viene de Dios o no. En esta enseñanza usted no encontrara el estudio de diversas teorías y opiniones. Nuestra metodología al enseñar es concentrarnos en lo practico y no en lo teórico. No es nuestro objetivo preparar obreros que puedan presumir de su conocimiento y así poder exponer mejor argumento. Por el contrario, nuestro objetivo es el de preparar obreros llenos del poder de Dios que con solo verlos los demonios tiemblen.

Hay muchos hoy día que se van detrás de predicciones, astrología, horóscopos, interpretación de sueños, adivinaciones, y demás cosas similares creyendo aun que Dios les puede hablar de esta manera.

1 Juan 21No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Ninguna mentira puede proceder de la verdad. Si algo le lleva rumbo a destrucción, desanimo, derrota, sufrimiento, entonces no es Palabra viva de Dios--no es profecía de Dios.

La verdadera profecía es un mensaje de Dios a las vidas.

Erróneamente se ha enseñado que profecía tiene que ver siempre con algún acontecimiento futuro. Profecía no es predicción. Si es cierto que en algunas profecías encontramos advertencias o revelaciones que tienen que ver con lo porvenir, pero esto solo ocurre dentro del mensaje de Dios. El interés de Dios es alcanzar nuestros corazones.

El ser nuestro Dios y nosotros ser sus hijos.

Éxodo 4: 15Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. 16Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. "El hablara por ti al pueblo." Eso es lo que hace un profeta:

proclama lo que Dios dice.

El Peligro de Ignorarla

¿Que hubiera sucedido si no hubiéramos aceptado las palabras de Pablo y los apóstoles como palabras de Dios?

¿Cual seria nuestra fundación si hubiéramos ignorado las profecías de Isaías, Jeremías y tantos otros profetas de Dios?

¿Como decir que el profeta del Nuevo Testamento no tiene la autoridad del profeta del Antiguo Testamento y a la misma vez proclamar el libro de Apocalipsis como revelación Divina?

Usted me dirá, hermano pastor es que hoy día hay tanto abuso en cuanto a la profecía.

Es cierto. Pero el abuso en la profecía no es algo nuevo.

Jeremías 14: 14Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan.

Mateo 7: 15Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16Por sus frutos los conoceréis.

Hechos 13: 6Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús,

Jesús nos advierte que nos guardemos de los falsos profetas pero no

que menospreciemos las profecías.

El hermano Pablo lo dice así:1 Tesalonicenses 5: 19No apaguéis al Espíritu. 20No menospreciéis las profecías. 21Examinadlo todo; retened lo bueno.

Dios mismo nos declara que es su voluntad el hablarnos a través de la profecía.

Deuteronomio 18: 18Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. 19Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

Dios Es el Dueño

Titulamos este estudio Profecías y Profetas por el motivo de que la profecía viene primero. Es mas, Dios nos dice por medio de Pablo que aun el mismo profeta puede hablar parte profecía de Dios y parte no. Por lo tanto, no es el profeta a quien probamos sino a la profecía.

1 Tesalonicenses 5:20 No menospreciéis las profecías.21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

Recuerdo el testimonio de un apreciado compañero en el ministerio cuando viajamos juntos. En este viaje, Dios uso a hermanas en Cristo para hablarle claramente a su vida. Pero dentro de la profecía habían ciertas cosas que sabíamos no venían de Dios. Esto no fue motivo para que el rechazara la profecía.

Solo que comprendió que su deber era retener lo bueno--lo que venía de Dios.

A veces creemos que lo bueno significa todo lo que nos gusta de la

profecía. No, no. No es así. Lo bueno significa lo que es Palabra de Jehová.

La profecía no se puede contradecir con las Escrituras. Dios no se contradice. El es el mismo ayer, el de hoy, el de siempre y por todos los siglos, nunca cambia. El es inmutable. Consecuentemente, la profecía tiene que estar alineada con las Escrituras.

1 Corintios 14: 37Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. 38Mas el que ignora, ignore.

“Si alguno a sú parecer, es profeta, ó espiritual”

Gálata 1: 7No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

Si Dios le ha llamado como profeta, es su obligación el dedicarse a conocer las Escrituras a profundidad. Los errores proféticos vienen principalmente por no conocer la Santa Palabra.

Su Propósito

1 Corintios 14: 3Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. 4El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 5Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.


27Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. 28Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. 29Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. 30Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. 31Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. 32Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; 33pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.

Toda profecía divina tiene como propósito una de las siguientes tres

áreas:

1. Edificar

2. Exhortar

3. Consolar

Si la profecía no llena una de estas áreas, entonces esta no viene de Dios. ¿Entendimos eso? La profecía no destruye, no se trae con ira ni como maldición. Tampoco es para exaltar al hombre--haciéndole sentir superior a otros.

Estudiemos estas tres áreas. Primero, observaremos las definiciones dadas por el diccionario y luego escudriñaremos algunos ejemplos bíblicos.

Edificar

1 tr. Fabricar, construir o mandar construir [un edificio].

2 fig. Establecer, fundar: ~ una asociación; ~ una alianza internacional.

3 fig. Infundir [en otros] con el buen ejemplo, sentimientos de piedad y virtud.

Efesios 4: 11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

El diccionario nos dice que edificar es construir, establecer, infundir. Cuanta tristeza siente mi alma al ver una vida destruida, confusa y desalentada después de recibir una profecía. La Biblia enseña que la obra del ministerio es fortalecer el cuerpo de Cristo.

Cuando la profecía trae debilidad no viene de Dios.

Esto no quiere decir que toda profecía tiene que venir llenas de palabras que nos alegren o nos agraden.

La mayoría de las profecías bíblicas no agradaban al pueblo.

Pero al ser escuchadas definitivamente edificaban—fortalecían a la vida espiritualmente.

Si una profecía le lleva al pecado no es de Dios.

Si una profecía causa enemistad entre hermanos no es de Dios.

Si una profecía le hace sentir que su vida no tiene propósito no es de Dios.

La profecía de Dios hace todo lo contrario.


Exhortar

1 tr. Inducir [a uno] con palabras a que haga alguna cosa

Tito 1: 9retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.


Tantos hermanos confunden exhortación con acusación. El exhortar es ayudar a una persona a mantener su mirada en el camino de Dios. Pablo le aconseja a Tito que sea con exhortación que convenza a los que contradicen. Contradecir es ir por camino contrario.

La profecía ungida va directa al corazón. Muchas veces duele pero nunca lástima. Cuando una persona trae una profecía lo hace con amor, no buscando que el otro haga su voluntad, no creyéndose mejor, no humillando a la persona. La exhortación no es para convencernos de la doctrina del exhortador. La exhortación no es para manipular a otros. La exhortación es un medio que usa el Espíritu Santo para traer convicción a nuestros corazones.


Consolar

1 tr.-prnl. Aliviar la pena o aflicción [de uno].

Hechos 15: 32Y Judas y Si las, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.

La palabra profética trae paz. Pero no una paz cualquiera. Es la paz

de Cristo. Es la paz que aun cuando lloro se que El esta en control, aun cuando en la tormenta se intensifica mi fe y se confirma y no se desvanece.

Al rechazar la profecía estamos rechazando ser fortalecidos, dirigidos al camino correcto y despreciando el consuelo de nuestro Padre Celestial. Por esto sabemos que la profecía de Dios si es aun para nuestros días.

Y Un Día Cesaran

Muchos maestros de la Palabra erróneamente dicen que las profecías eran para el Antiguo Testamento cuando no existía la Biblia. Pero la Palabra de Dios dice que las profecías no cesaran hasta el día que nuestro Señor regrese.

1 Corintios 13: 8El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 9Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 12Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.


Por supuesto que no esta hablando de la primera venida porque Pablo escribió esta enseñanza después de la resurrección y Ascensión de nuestro Salvador. El hno Pablo declara todavía solo conocer en parte.

La profecía es tan actual que el Espíritu de Dios lo incluye como uno de sus dones.

1 Corintios 12:4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Si ya estos dones no hacían falta después de la venida de Cristo, ¿Por qué enseñarlos entonces?

De igual manera vemos que Cristo incluye el ministerio del profeta como parte del cuerpo de su iglesia.


Efesios 4: 11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Este ministerio estará activo hasta que lleguemos a la plenitud de Cristo—Su segunda venida.

La razón principal del por que hay tanta debilidad en este don es por la falta de enseñanza.

Porque como pastores y ministros tememos hablar del tema.

El temor viene por nuestra falta de conocimiento.

No queremos enseñar algo que en lugar de bendecir traiga confusión.

e martë, 5 qershor 2007

Tercer Cielo


2 Cor 12: 2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no losé; Dios lo sabe), 4que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

12.2 Conozco a un hombre en Cristo: Obviamente, el propio Pablo, pero habla reservadamente para evitar gloriarse de sí mismo en lugar de en Cristo, quien le otorgó tal privilegio. Hace catorce años: alrededor del año 42 d.C., en el período de su vida cristiana no descrito en los Hechos. Tercer cielo: El cielo más alto, ante la presencia de Dios, en contraste con lo que se ve desde la tierra.

12.4 Paraíso: Identificado aquí con el «tercer cielo» (v. 2); el lugar de feliz comunión con Dios (Lc 23.43; Ap 2.7). Pablo no era capaz, ni le estaba permitido repetir lo que allí escuchó.

Los Tres Cielos
En 2 Co 12.2 se menciona «el tercer cielo» de donde se deduce la existencia del primero y segundo cielo. Sin embargo, en la Biblia no se habla de ello. Puede ser que el primero sea la atmósfera que rodea nuestro planeta; el segundo, el espacio físico más allá de la atmósfera; y el tercero, la morada de Dios. Pablo fue arrebatado hasta el tercer cielo, pero se le prohibió divulgar lo que allí vio y oyó (2 Co 12.1–9). Según parece, Juan tuvo una experiencia similar (Ap 4.1) en la cual basó la mayor parte de Apocalipsis.

Lo fundamental en estas experiencias de Pablo y Juan no es lo que nos permiten descifrar en cuanto a la estructura del cielo, sino lo que aportan al conocimiento de Dios.

Paraíso

Palabra de origen persa (que significa parque, jardín, huerto), cuyo equivalente hebreo es pardes y griego es paraŒdeisos.

A veces pardes aparece traducida «bosque» (Neh 2.8) o «huerto» en RV (Ec 2.5), pero en Cnt 4.13 se traduce paraíso. Por otra parte, en pasajes como Is 51.3 paraíso es traducción del hebreo gan (jardín). En Gn 2.8 de la LXX este término, gan, que se refiere al ® Edén, se traduce paraŒdeisos. En el Antiguo Testamento paraíso no adquiere todavía el significado escatológico que tiene en la teología judaica posterior y en el Nuevo Testamento.

Los judíos asociaban la palabra paraíso con el huerto del Edén. Luego llegaron a creer que los justos al morir iban a un lugar similar al paraíso. Ya en el rabinismo desarrollado el paraíso podría significar: (1) el huerto original del Edén; (2) la morada temporal de los justos muertos entretanto llega la resurrección, o 3) el huerto, morada eterna de los justos. Por otro lado, los rabinos creían que la gehenna era la morada de los injustos (® Seol).

La palabra paraíso aparece solamente tres veces en el Nuevo Testamento. En Lc 23.43, Jesús promete al ladrón arrepentido que irá al paraíso ese mismo día, indicando así que es el lugar al que iban provisionalmente los justos al morir. El mismo concepto se halla en la parábola del rico y Lázaro, pero se vale de la figura del ® «Seno de Abraham» (Lc 16.23). En 2 Co 12.2ss, Pablo identifica el tercer ® Cielo con el paraíso. Luego, en los últimos capítulos de Apocalipsis es prominente la idea de un hermoso huerto eterno para los justos, pero no se usa la palabra paraíso.

A Pablo le fueron dadas revelaciones que ningún otro hombre vio ni oyó. Fue el instrumento escogido de Dios para revelar al mundo la grandeza de su gracia (note cuidadosamente Hch 26.16) 16Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, 18para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

. El «tercer cielo» (v. 2) 2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Es el paraíso, el mismo cielo de la presencia de Dios. No sabemos qué oyó Pablo de Dios. Pablo mismo no dijo nada al respecto, para que ningún cristiano empiece a honrarle más de lo que se merecía. ¡Qué humildad!

Paraíso

paradeisos (paravdeiso", 3857), es una palabra oriental, cuya mención más antigua se encuentra en el historiador Jenofonte, y que denota los parques de los reyes y príncipes persas. Tiene origen persa (persa antiguo, pairidaeza, relacionado con el griego peri, alrededor y teicos, muralla), y de ahí pasó al griego. Véase lxx, p.ej., en Neh 2.8; Ec 2.5; Cnt 4.13. Los traductores de la lxx usaron este término del huerto del Edén (Gn 2.8), y en otros casos (p.ej., Nm 24.6; Is 1.30; Jer 29.5; Ez 31.8, 9).

En Lc 23.43, la promesa del Señor al ladrón arrepentido se cumplió en el mismo día; Cristo, en su muerte, habiendo encomendado su espíritu al Padre, fue de inmediato en espíritu al cielo mismo, la morada de Dios (la mención del Señor de aquel lugar como paraíso debe haber sido un gran aliento para el malhechor; para la mente oriental expresaba la suma total de bendición). Allá fue que el apóstol Pablo fue arrebatado (2 Co 12.4), y le da el nombre de «el tercer cielo» (el v. 3 no introduce una visión diferente), más allá de los cielos de la creación natural; véase Heb 4.14, con referencia a la ascensión. Esta misma región es mencionada en Ap 2.7, donde el «árbol de vida», el antitipo figurativo del que estuvo en Edén, ofrecido al vencedor, es mencionado como estando en «el paraíso de Dios»; cf. Gn 2.8.

Tercer,tercero

tritos (trivto", 5154), se emplea: (a) como nombre (p.ej., Lc 20.12, 31); en Ap 8.7-12 y 9.15,18: «la tercera parte», lit.: «el tercio»; (b) como adverbio, con el artículo, en la forma triton: «la tercera vez» (p.ej., Mc 14.41; Jn 21.17, dos veces); sin el artículo, lit.: tercera vez (p.ej., Jn 21.14; 2 Co 12.14; 13.1); en enumeraciones (Mt 26.44), con ek, de, desde, lit.: «desde la tercera vez» (el ek precisa de un punto de partida, especialmente en una sucesión de acontecimientos, cf. Jn 9.24; 2 P 2.8); absolutamente, en el neutro acusativo, en 1 Co 12.28: «lo tercero»; (c) como adjetivo, su empleo primario, p.ej., en la frase «el tercer cielo» (2 Co 12.2 [cf. CIELO, A, Nº 1 (c), ]); en la frase «la hora tercera» (Mt 20.3; Mc 15.25; Hch 2.15: «del día»; 23.23: «de la noche»); en una frase con jemera, día: «al tercer día», en sentido inclusivo (p.ej., Mt 16.21; Lc 24.46; Hch 10.40); en relación con esto, el modismo «tres días y tres noches» (Mt 12.40), se explica mediante referencia a 1 S 30.12,13 y Est 4.16 con 5.1; en Mc 9.31 y 10.34, la vm: «después de tres días», sigue los textos que tienen esta frase, y rv: «al tercer día», los que tienen la misma frase que en Mt 16.21, etc.

Nota: Para tristegos: «tercer piso», véase PISO

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